Sin duda, es a través de la música como mejor podemos desentrañar el sentir, el carácter y la emoción de un pueblo. En el caso de la cultura árabe-islámica es, junto con la poesía, su expresión más bella y el auténtico legado de una civilización culta y avanzada que durante siglos asombró al mundo. Deambular por este auténtico "museo oral" pleno de patrimonio sonoro de música andalusí es un gran placer en estos tiempos de poco sosiego para el alma. El valor espiritual y terapéutico de una sana'a o un mawwal es solo equiparable al goce que produce escuchar el son de una guitarra flamenca contemplando como rompe el océano en una playa andaluza. Por ello, en esta tercera edición del Festival de Música de Chinchilla, hemos ansiado reencontrarnos con una sociedad brillante, luminosa y sabia que desapareció hace ahora seis siglos pero mantiene una pulsión cultural entre nosotros tan importante que es casi imposible olvidarla un sólo instante. Volvamos por unos días a la preciosa Sintiyala -ciudad de Al-Andalus, inscrita en la Cora de Tudemir y enamorada del influjo saludable del agua, que exportó ricos telares y alfombras al mismísimo Oriente- y disfrutemos de un sonido tan ancestral y entrañable que impregnará irremediablemente todos nuestros sentidos. La necesaria difusión de la cultura musical judeo-española y arábigo-andaluza es la perfecta excusa que nos permite añorar la convivencia de las tres grandes culturas bajo la mirada de una paz atemporal y paciente. Salaam aleikum, shalom, paz a vosotros.

Chinchilla de Montearagón quiere, con el entorno de sus calles medievales, palacios renacentistas, iglesias y conventos, invitar a la música que antaño tanta raigambre tenía entre sus murallas y a sus amantes a compartir sus encantos desde el 10 al 13 de julio de 2008.

La ciudad, encaramada en lo alto del cerro de San Blas, contempla impasible el paso del tiempo y las gentes por sus caminos. Sus piedras saben del sabor del vino añejo que la historia vivida y luchada otorga. Su cultura y su patrimonio se fueron curtiendo con el paso de ilustres nombres por su ciudad.

Se cree que la fundó el gran Hércules viniendo desde Cádiz y Cartagena. Pero realmente Chinchilla, viniendo de romanos, árabes, judíos o cristianos sigue teniendo en sus calles un color y unas vistas al atardecer que solo la altura sobre la llanura manchega y el arte medieval, renacentista y barroco de sus iglesias, palacios y casonas puede dar.

Por aquí desfilaron hombres tan ilustres como Alfonso X el Sabio, al que le encantaba cazar en las lagunas cercanas a Chinchilla, o su sobrino el infante Don Juan Manuel, tan ligado a nuestra tierra. Fue Juan II, padre de Isabel la Católica, el que otorgó el título de ciudad a Chinchilla en 1422. También en Chinchilla estuvo preso Cesar Borgia, acusado de haber matado a su hermano Juan.

Si a todo su pasado histórico le añadimos la historia musical comprenderemos el por qué de volver a recuperar el esplendor pasado en una ciudad histórica como Chinchilla. En casi todas sus Iglesias (Santa María del Salvador, San Julián, Convento de Santa Ana) había órgano y hasta en la iglesia principal, Santa María del Salvador dos.

El recorrido musical nos llevará a través del tiempo, desde el Medievo hasta Mozart en su año de celebración (250 de su nacimiento), y de los espacios arquitectónicos de sus iglesias, marco incomparable para esta celebración.

La música no podía faltar por más tiempo, o mejor dicho debía regresar ya que en  otros tiempos fue protagonista, en una ciudad donde al pasear por sus calles ya se siente la historia y el arte en cada rincón.

Santa María del Salvador, atesora en su interior grandes riquezas (reja de Antón de Viveros, cúpula renacentista, museo parroquial), pero su pasado musical no puede quedar en el olvido. En ella se interpretaban por la capilla existente hasta principios del siglo XIX obras de F.Guerrero, G.P. Palestrina, Ph. Rogier, T.L. de Victoria, etc... que gracias a un ensemble musical que tiene su sede en Chinchilla, Capilla Antigua de Chinchilla, se está recuperando.

Vengan y disfruten de la calidad de la música que se va interpretar en un marco como este, realmente inolvidable.